Solo suena Marwan
y eso es el preludio
de que algo muy bueno
va mal.
Me sabe la boca a olvido
y el pecho se siente
demasiado vacío
como para entender
de qué va el amor
y por qué produce dolor.
Me bailan en la cabeza
más de mil recuerdos
de los que sólo intento
aprender algo
que me pueda ayudar.
Pero sigo sin saber
cómo escapar.
Vivo con la ausencia
de un cuerpo
que nunca está
aunque no sé si estuvo.
Así que escribo
historias sobre una soledad
que nunca aparece
cuando estoy sola,
y nunca desaparece
cuando estoy contigo.
Intento tirar mis miedos
por la borda
pero entonces aparece tu boca
y mis latidos se multiplican
cuando me tocas.
Entonces no entiendo
qué es lo que me devora
por dentro,
que me ancla a unos huesos
que nunca echo de menos.
No sé cuándo
termina el epílogo
de una historia
que hace tiempo
que ha acabado.
Porque por más que intento
coser la herida,
nunca cicatriza,
nunca finaliza.
No me sujetas del brazo
cuando me doy la vuelta
pero cuando me doy cuenta
regreso sobre mis pasos.
Intento alejarme
de un corazón
que sólo deja cortes,
pero he aprendido
a escribir con sangre
y ahora
no puedo marcharme.
No hay comentarios:
Publicar un comentario