lunes, 30 de mayo de 2016

Nuevos anclajes.

Tengo frío,
tengo frío
en pleno mayo.

Es un frío ajeno al medio externo,
es un frío sincronizado
con los latidos de mi pecho.

Tengo frío,
tengo frío y
no lo niego.

No me pongo una máscara
para disfrazar el iceberg
que tengo por dentro.

Soplan ventiscas de norte a sur,
de sur a norte,
como escalofríos
que guían los timones
de mis botes.

Tengo frío y me desespero
porque no creí que el invierno
fuera a regresar
sin avisar primero.

Verano,
la rabia que come por dentro.

Invierno,
el vacío que no conoce recuerdo.

Estaciones que son eso, un stop al viaje.
Un nuevo anclaje.

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