Los días han vuelto a ser grises desde que tu huida me produjo este golpe de pecho. Fue como si toda la primavera pareciera arder de repente, como si todas las murallas que habíamos creado, para evadirnos del mundo, se derrumbaran con el mero roce de tu aliento
De pronto, tus frías palabras, tus distantes miradas, tus duros gestos, todo hizo que regresara el invierno
Que nos saltaremos el calendario como quienes huyen del tiempo, rompiste mi reloj creando una tormenta de arena en la que aun sigo atrapada. Y tú te vas, y tú no estás.
No hemos dejado ni siquiera hueco para el verano a la luz de las estrellas que tanto añoramos.
Hemos despreciado hasta el otoño que pasamos cogido de la mano.
No, ya no, ya no quedan cuantas atrás hasta que el cuentakilómetros marque cero.
Ya no quedan estas ganas de amarte, de amarme, de amarnos, ya no nos queda tiempo.
No nos queda tiempo para esperar que se nos cumplan los deseos que pedimos a los astros aquella noche de agosto.
No esperes que intente pensar que vuelves, porque tu regreso hace que se abran las puertas del infierno. Querido demonio, he aprendido a convivir con mis monstruos, dile a los tuyos que ya pueden marcharse, la experiencia ha sido memorable
Sí, al fin.
Ahora es el momento de dejarte ir, he pensado que es necesario darle la vuelta al colchón porque creo que es hora de que pierda tu silueta.
Voy a echar de menos tanto tenerte echado en mi cama mientras yo trazo versos muertos a mis folios y tú cierras los ojos, esperando que te lea cualquier cosa, y tu respiración te delata y entonces me doy cuenta de que sigues en el mundo y de que quiero soñar contigo aún estando despierta.
Extrañaré esa manía tuya de colarte en mis pensamientos, de perderte tan dentro, de arrinconarme entre la espada y la pared sabiendo que la única arma que puede herirme es unas de tus miradas
Joder, qué diablos voy a hacer ahora que he decidido dejarte atrás.
Ahora que pienso que marcharte o marcharme es la mejor opción, ahora que sé que la madrugada nunca tendrá más tu sabor y que cada mañana no podré gritarle a tu recuerdo lo mucho que te echo de menos.
Suena patético, lo sé, hablar a tus cartas como si de alguna manera fuese a hablarte a ti.
Pero es que hoy hace la noche para olvidarte, olvidarme, olvidarnos.
Porque es Abril y el siempre golpea una única vez, de frente, la vez que es necesaria para hacerte ver que, a veces, huir a tiempo también es de valientes.
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