Hubo un día en el que te conocí y algo desataste en mi interior.
Hubo un día el que mi corazón se despertó de un terrible letargo que quedó en el pasado.
Yo creía que esto sería un cuento corto, que no me importaría, que nunca llamaría el amor a nuestra puerta porque aunque existiera un nosotros no veía acompañado de la flecha de cupido.
No negaré que me gustaba llamarte de madrugada para contarte las penas apoyada en la ventana, mientras la luz de la Luna tocaba mi cara y yo imaginaba que era una caricia tuya, de esas que tanto me gustaban.
Con el tiempo cogí la manía de sacar mis pesadillas a pasear de tu mano porque, entre camino y camino, tú las convertías en sueños.
Nunca pensé que llegaría el día en el que quisiera coser tus heridas a las mías, y atraparme en tu piel de por vida.
Nunca creí que sería verdad eso de que tu voz se convertiría en la más hermosa melodía,
Quién me lo diría.
Quién me iba a decir a mí que tu sonrisa sería la puerta para llegar a mis fantasías, atravesando el túnel de tu boca, hasta quedarme atrancada en tu garganta, en forma de esas palabras que nunca me atreví a decir.
Cómo iba a suponer que llegaría el día en el que tu pelo fuera la cuerda que mantiene atada la locura, la locura de besarte, de morirme en tus labios y de renacer con el roce de tus pestañas en mi mejilla a modo de buenas noches.
Quien me iba a decir a mi que ese día llegaría, que tú te irías, que Cupido llamaría a la puerta demasiado tarde y que yo no estaría dispuesta a arriesgarme.
Quien me iba a decir a mi, ahora, que era una cobarde, que tú te habías ido.
Ya no quedan reproches que puedas lanzarme con una mirada ni versos que puedas tacharme con los dedos.
Pero aún hay algo que todavía recuerdo y es nuestro pronombre perfecto, el nosotros que se fue con nosotros. Pero... pese a que parezca muerto, queda vivo en forma de recuerdo.
Y, a fin de cuentas, ha llegado el día y quién me lo diría, quién me diría que me enamoraría y que de menos te echaría.
Adelante, vive tu vida que yo, por mi parte, intentaré vivir la mía.
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