lunes, 22 de marzo de 2021

Estoy aquí.

A veces me encantaría dar marcha atrás al reloj, rebobinar el tiempo y llenar el vaso de agua. 

Después recuerdo que la última gota me rompió en dos y empecé a pasarme la vida entre aguja hilo y corazón. 

Me sangran las manos de no escribir, tengo la boca seca por qué no sé qué decir. 

Me encerré en una jaula por miedo al olvido y la celda se convirtió en cuerda, costaba respirar: la conseguí cortar. 

Estoy aprendiendo, estoy aprendiendo con mucha calma, paciencia y errores la diferencia entre el vivir y el soportar. Estoy entendiendo que las piernas están hechas para avanzar y que al destino no se puede llegar sin recorrer el camino aunque, a veces, tengamos que parar. 

He escuchar de vuestros dedos la palabra vuelve decenas de veces y os juro que es el deseo que meto debajo de la almohada. Me martillea la canción del sí entre las costillas y estoy aquí. Miento si niego el miedo a las alturas y las expectativas que me rozan los dedos de los pies, me hacen cosquillas y os juro que estoy a punto de dejarme caer. 


Con el miedo al olvido, 

olvidé volar, 

pero de mi boca salen ahora mariposas 

y lo quiero volver a intentar. 


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