miércoles, 7 de diciembre de 2016

La Chica de la Falda de Volantes.

Hace tiempo que la chica de la falda de volantes no viene a poner mi vida patas arriba.
A convertirse en huracán y conseguir que me pierda en su vuelo.
Hace tiempo que no me deshoja los cuadernos, que no me derrama el tintero.
Ella me falta y sólo sé escribir sobre que no logro hacerlo.
Trazo líneas por su cuerpo como si fuera un cuaderno de anotaciones de un viaje eterno.
Y me pierdo.
Me pierdo.
Me pierdo.
Para escribir necesito perderme y encontrarme, convertir a Ella en mi rosa de los vientos. Hacerla beso, prosa, regalarle rosas.

No me gusta el frío, me hace extrañar su calma disfrazada de tormenta en estación equinoccial.
Me gusta la lluvia, pero tras la ventana.
Verla caer de sus ojos me recuerda a un poema triste.

La chica de la falda de volantes tiene los ojos color primavera y el invierno le acecha.

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